The desert of northern Peru was home to a number of important civilizations long before the time of the Incas, the most important of which is the Moche culture. The archaeological discoveries in the last three decades, especially the gold-filled tombs of the Lord of Sipán, have cast new light on the fascinating Moche culture.

The Moche Route is exciting as new artifacts and traces are always being discovered, with excavations often underway
The main cities in northern Peru - forming part of the Moche Route - are Trujillo and Chiclayo. Tha archaelogial highlights of the north show how Peru is home to far more history than just the Incas. Before the mighty Inca reigned supreme, the deserts of northern Peru hosted a number of ancient civilizations in its parched valleys. These societies are understood today through their archaeological remains, the footprints of civilizations that have since departed. The Chimú left impressive monuments like UNESCO World Heritage site Chan-Chan, which give testimony to the highly organized society that existed hundreds of years ago. Arguably the most important of these civilizations were the Moche, masters of metalworking and irrigation, who told their story in finely crafted precious metals and exceptional pottery in lieu of a written language.

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Varias civilizaciones habitaban el desierto del norte del Perú mucho antes del auge de los Incas, y de estas la civilización que más destacó fue la cultura Moche. Los descubrimientos arqueológicos de las últimas tres décadas, en particular las tumbas repletas de oro del Señor de Sipán, han proporcionado más información e interés alrededor de la cultura Moche. El desierto del norte del Perú es uno de esos lugares únicos donde se siguen descubriendo huellas y artefactos nuevos, lo cual hace que visitar uno de estos sitios aún más interesante porque se siguen haciendo excavaciones.

Las primeras civilizaciones se desarrollaron en la costa norte del Perú. Caral (aproximadamente 3000 A.C.), ahora considerada la ciudad más antigua de las Américas, está ubicada en esta angosta franja de desierto que está a 245 kilómetros (152 millas) de Lima.

Está el sitio arqueológico de Sechín (1700 A.C.) con sus piedras monumentales, la fascinante y extensa Huaca de la Luna (Moche 100-700 D.C.), donde se están haciendo ejemplares obras de conservación, y el complejo arqueológico de El Brujo, que hace poco abrió un museo de sitio que alberga los restos de la sacerdotisa momificada “La Señora de Cao”. También las pirámides erosionadas de Tucumé, construidas durante el reino de los Moche, son un espectáculo para los ojos, en particular al atardecer. Lo más destacado de esta área son los dos excelentes museos que albergan artefactos de oro y plata de las tumbas excavadas de Sipán (Cultura Moche) y Batán Grande (Cultura Lambayeque o 750-1375 D.C.). También abundan los lugares de interés naturales, como el Bosque de Pomac, una reserva natural de árboles de algarrobo (Prosopis) y Chaparri, la reserva natural privada que alberga al oso de anteojos que está en peligro de extinción y la pava aliblanca, dos especies oriundas del Bosque Seco del Pacífico.

Aparte de los sitios de interés por su arqueología también visitará la elegante ciudad colonial de Trujillo y sus playas donde los pobladores pescan con sus tradicionales balsas de totora. En la playa de Huanchaco puede aprovechar un momento de relajo para probar el delicioso pescado fresco y gastronomía de la región.

Chiclayo es un pueblo moderno y concurrido cuya energía parece ser contagiosa. La región es famosa por sus tradiciones antiguas de brujería y chamanismo, y el mercado de Chiclayo es un paraíso para explorar estas tradiciones. Si decide seguir su viaje hacia el norte, puede ir directamente a Chachapoyas, o ir rumbo al interior a la ciudad de Cajamarca.

Es allí donde presenciará el asombroso cambio del paisaje desierto costero a los valles fértiles donde abundan los cañaverales, hasta llegar a los paisajes andinos y terminar en la encantadora ciudad de Cajamarca, donde tuvo lugar el primer encuentro entre los incas y los conquistadores. Cajamarca, cuidad que le sigue en segundo lugar al Cusco por su encanto andino, está ubicada en un valle preciosísimo.


Información Práctica sobre la Ruta Moche

Una visita a la costa del norte del Perú es imperdible, especialmente para los que tienen interés en las culturas antiguas y la arqueología.

Hay museos excelentes y sitios arqueológicos de primera categoría, acompañados por buenas opciones de alojamiento y comida, aparte de los guías excelentes que podemos incluir. Una de las cosas más especiales es visitar sitios arqueológicos donde se están haciendo excavaciones “en vivo”. Para hacer su viaje aún más especial, podemos organizar visitas privadas a fincas y haciendas. También recomendamos algunos museos como el Museo del Juguete de Trujillo y El Museo de Arte Moderno “Gerardo Chávez”, Trujillo, el último siendo una parada obligatoria para los aficionados al arte contemporáneo.

Se puede acceder a esta región por vía terrestre o aérea desde Lima. El viaje por tierra tarda aproximadamente 8 horas por la Panamericana, una excelente y segura autopista asfaltada. Si toma esta opción, le recomendamos hacer una parada en Casma, para poder pasar la noche en un pequeño y encantador albergue llamado Las Aldas, un establecimiento que ofrece alojamiento relativamente simple pero acogedor y tentador por su ubicación única en la playa. Conducir le permitirá visitar Sechín, uno de los sitios arqueológicos más antiguos del Perú, de 1700 A.C. Trujillo es una ciudad importante y cuenta con muchos hoteles: nuestra recomendación es el Hotel Libertador, ubicado en la Plaza de Armas. Si decide seguir hasta Chiclayo, es un viaje tranquilo de 4 horas. No se pierda el sitio arqueológico de la cultura moche de El Brujo que está en el camino, con su nuevo museo de sitio de clase mundial, el “Museo Cao”. Puede quedarse en una de estos dos lugares de alojamiento que recomendamos; Los Horcones de Tucumé o el fundo de Choloque.

Si decide regresar a Lima, puede tomar el avión en Chiclayo en uno de los vuelos diarios que existen. Si más bien decide continuar el viaje por tierra, puede ir manejando hasta Chachapoyas, en aproximadamente 8 horas, y visitar esta región fascinante y muy poco visitada, que cuenta con algunos de los paisajes y sitios arqueológicos más emocionantes del Perú.

Otra alternativa es ir manejando hasta Cajamarca (un viaje de 6 horas), y de allí regresar a Lima en avión después de pasar unos días en esta región. Cajamarca es un pueblo histórico que presenció la captura del Inca Atahualpa en 1532 cuando los españoles invadieron el Perú. Cajamarca es un pueblo tranquilo pero próspero, recostado en un valle fértil. El centro de la ciudad de estilo colonial y la linda Plaza de Armas merecen una visita. Cajamarca no es parte de la ruta típica de los turistas, un factor que incrementa su encanto.

Le sugerimos dedicar de 2 a 5 días para visitar Trujillo y Chiclayo – la cantidad de días que recomendamos depende de su decisión de visitar sola una de las dos ciudades o ambas, y si decide viajar en avión o por tierra. Si decide incluir Cajamarca en su viaje al norte, se necesitarían 3 días adicionales antes de regresar a Lima por avión.

Cuándo visitar

La costa norte de Perú es un destino apto para visitar durante todo el año. Hace más calor con más sol de diciembre hasta abril, pero generalmente hace sol todo el año.

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